La inteligencia artificial ha dejado de ser solo una tecnología futurista para convertirse en un motor que impulsa la economía, revoluciona industrias y transforma nuestra vida diaria. Desde herramientas creativas hasta aplicaciones militares, su alcance es vasto y en constante evolución. Hoy en día, nuestra percepción del avance tecnológico puede variar entre el optimismo y el pesimismo. Esta tecnología promete grandes cambios, no solo en el ámbito técnico, sino también en nuestra manera de vivir como humanidad. Estos cambios pueden generar una sensación de progreso, pero también de temor, dependiendo del punto de vista que adoptemos.
Causa asombro cómo plataformas como Freepik, que antes se enfocaban en el alojamiento y clasificación de imágenes por etiquetas, han cambiado completamente su rumbo. Hoy en día, esta compañía se dedica a la generación de imágenes mediante IA, adaptándose a las tecnologías actuales para mantenerse a la vanguardia. Y no es la única; sectores como el marketing, el diseño y la medicina están presentando avances impresionantes que parecen sacados de la mente de Isaac Asimov. Además, los Modelos de Lenguaje Extenso (LLM, por sus siglas en inglés), antes accesibles solo para grandes empresas, ahora ofrecen versiones gratuitas al público. Gemini, Perplexity y ChatGPT son ejemplos de herramientas que pueden ayudarnos en tareas tan diversas como obtener un empleo, aprender a cocinar, programar, o incluso explicarnos complejos temas científicos de manera continua y detallada.
Sin embargo, no todo es color de rosa. Existen implicaciones que, a menudo, pasan desapercibidas debido al asombro inicial que generan estos avances tecnológicos:
Confiabilidad limitada: Aunque los LLM son altamente efectivos, no siempre ofrecen respuestas precisas. A las respuestas erróneas de estos modelos se les denomina "alucinaciones".
Privacidad y seguridad: Privacidad y seguridad: La facilidad con la que interactuamos con estas IAs puede llevarnos a compartir información sensible, como números de identificación, fotos de nuestro rostro o incluso problemas personales. Es importante recordar que empresas como Google ya utilizan nuestros datos para fines publicitarios, lo que plantea la inquietud de hasta dónde podrían llegar estos modelos con acceso masivo a nuestra información.
Impacto ambiental:Impacto ambiental: Los nuevos modelos de hardware, especialmente las GPUs utilizadas en el desarrollo de la IA, procesan cantidades masivas de datos, lo que genera un consumo energético significativo. La huella de carbono resultante es alarmante y plantea serios desafíos en términos de sostenibilidad.
Más allá de los desafíos técnicos, las cuestiones éticas también son motivo de preocupación. La búsqueda de la Inteligencia Artificial General (AGI), un sistema capaz de razonar y aprender al nivel humano, ha generado debates. Un ejemplo reciente es el rumor sobre "Q*" de OpenAI, una supuesta IA que podría alcanzar capacidades cercanas a la AGI. Aunque no se confirmó si esto era cierto, el temor a que un sistema como este pueda tomar decisiones de forma autónoma, sin la perspectiva humana, es una preocupación legítima. Algunos expertos creen que podríamos alcanzar la AGI en pocas décadas, lo que plantea interrogantes profundos sobre su control y regulación.
Si bien se espera que muchos empleos desaparezcan debido a la automatización, también están surgiendo nuevos campos de estudio y profesiones:
Estos roles ofrecen esperanza y oportunidades para quienes se preparen para el futuro laboral. Según el Foro Económico Mundial, se estima que para 2025 se crearán más de 97 millones de empleos relacionados con la IA y la automatización, marcando un balance entre los trabajos que desaparecen y los que emergen