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Reflexiones sobre El valor de la atención
de Johann Hari

En su libro El valor de la atención, el autor y divulgador Johann Hari explora cómo el mundo moderno afecta nuestra capacidad de atención y concentración, y ofrece soluciones basadas en investigaciones y datos. Es interesante saber que Hari tiene raíces en Colombia y pasó una temporada en el Eje Cafetero durante su niñez. Esta experiencia en contacto con la naturaleza le inspiró ideas sobre la importancia del descanso y la conexión con el entorno natural para mejorar la atención.

Hari también advierte sobre los efectos negativos de las notificaciones de los móviles. Según sus investigaciones, cada interrupción nos impide entrar en lo que se llama “estado de flujo”, un estado de concentración profunda que mejora nuestra productividad y creatividad. Este estado de flujo tarda aproximadamente 20 minutos en alcanzarse, pero las constantes notificaciones dificultan este proceso, e incluso pueden contribuir a problemas como el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).

Una curiosidad que me vino a la mente mientras leía es que el color verde es el que más relaja los ojos, y en el contexto del Eje Cafetero, rodeado de montañas y campos verdes, me pregunto si la naturaleza misma puede ayudar a mejorar nuestra capacidad de concentración. Aunque Hari no menciona este punto, siempre he pensado que las personas que crecen en entornos rurales desarrollan habilidades cognitivas más rápido al tener una vida alejada de pantallas y dispositivos que demandan atención constante. Este tipo de vida permite el desarrollo de la creatividad, la resolución de problemas y, sobre todo, brinda un respiro de las distracciones tecnológicas.

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Otro de los puntos que Hari destaca es la importancia de mantener relaciones cercanas con amigos y familiares. Estar presentes en la vida de nuestros seres queridos nos ayuda a alejarnos de las pantallas y fomenta la atención en momentos compartidos, como charlas, risas y hasta en resolver problemas juntos. En su libro, Hari menciona que estas interacciones nos alejan de las distracciones tecnológicas y nos permiten entrenar nuestra capacidad de atención de manera natural.

Por último, Hari habla del valor del aburrimiento y la divagación mental. En esos momentos de inactividad, el cerebro tiende a ser creativo y a solucionar problemas de manera espontánea. Es un proceso similar al que ocurre cuando dejas un problema de programación y luego, sin pensarlo conscientemente, encuentras la solución mientras viajas o realizas alguna actividad simple.

Mi recomendación final luego de leer el libro es: si quieres mejorar tu atención, elimina las notificaciones del celular y te toma tiempo para relajarte en la naturaleza, pasa tiempo de calidad con tus seres queridos y, de vez en cuando, permitirte no hacer nada. Observa el cielo, conversa con amigos, y date permiso para divagar, porque en esos momentos de aparente inactividad es cuando pueden surgir las ideas más valiosas.